23 julio 2007

El Parador Nacional de Béjar

En la campaña de las elecciones generales de 2004, el Partido Socialista elaboró una propuesta de reactivación económica de las provincias de León, Zamora y Salamanca, denominada Plan del Oeste, que incluía la creación de un Parador Nacional en Béjar. Posteriormente se señalaba que el Parador se ubicaría en la villa renacentista de ?El Bosque? de Béjar, derribando parte de los edificios existentes y construyendo otros nuevos en sus prados, para acoger las instalaciones y servicios de un alojamiento de 80 habitaciones.

Más tarde se presentó un estudio previo de construcción de edificios de nueva planta, ocupando 20000 m2 del Prado Bajo, que fue rechazado en Mayo de 2006 por la Comisión Territorial de Patrimonio de Salamanca, en base a la legislación sobre Patrimonio y a lo establecido en el Plan Director de ?El Bosque? de Béjar y su Entorno, aprobado en Marzo de 2001. Este Plan descarta la construcción de nuevas edificaciones en la villa de recreo, y señala que en la selección de usos tienen prioridad los criterios de conservación, usos públicos e históricos, siendo secundarios los de rentabilidad económica, educativa o social.

Cualquiera que no conozca los detalles del asunto se preguntará por qué no puede construirse el parador en ?El Bosque? y si no hay otros emplazamientos posibles para aquél. A estas preguntas ha tratado de responder el Grupo Cultural ?San Gil? de Béjar, a través de una serie de notas informativas en apoyo de una propuesta que podría resumirse en el lema: ?Parador sí, pero no ahí?.

En ellas se señala que ?El Bosque?, única villa del Renacimiento que se conserva íntegra en España, fue declarada Jardín Histórico en 1946 y hoy tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC). Está constituida por un bosque, un parque venatorio, una sucesión de huertas y jardines en terrazas y los edificios residenciales y auxiliares, que forman un conjunto ordenado según el eje de la alameda que se prolonga en el sistema aterrazado axial hasta el palacete y el gran estanque. Son muy destacables las orientaciones y vistas sobre el territorio circundante: hacia el Palacio Ducal urbano, hacia una puerta principal de la muralla y hacia los montes y la Sierra. En la apreciación del especial valor de ?El Bosque? han coincidido otros grupos e instituciones, tales como Hispania Nostra, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, a nivel local, Izquierda Unida y el Centro de Estudios Bejaranos.

Respecto a la segunda pregunta, ciertamente existen en Béjar emplazamientos alternativos para ubicar ese Parador en las mejores condiciones. Un informe elaborado por el Grupo ?San Gil? en Marzo de 2006 considera hasta seis ubicaciones, tanto en edificios existentes como en instalaciones de nueva planta. En el casco histórico de Béjar se proponen el Palacio Ducal, cuyo patio renacentista es coetáneo de ?El Bosque? y quizás debido al mismo arquitecto, y la Real Fábrica de Paños de Carlos III y otras fábricas próximas a la iglesia de Santa María. Con posterioridad ha ido cobrando fuerza la idea de ubicar el Parador en alguna de las magníficas fábricas incluidas en el Inventario de Fábricas Textiles de Béjar.

Otra de las propuestas presentadas consiste en el acondicionamiento del Albergue de Llano Alto, un edificio de 100 * 100 metros de planta, con amplio espacio libre circundante y magníficas vistas. Para un Parador de nueva planta se consideran en el informe citado dos lugares colindantes con ?El Bosque? y otro próximo a él. En el primer caso, se tienen una amplia parcela de Suelo Urbanizable con un frente sobre el camino de Palomares, y el entorno de la Iglesia del Pilar en el Parque Forestal de Monte Mario. Un poco más allá de este lugar y en el mismo Parque hay otro posible emplazamiento, en una escarpada ladera que mira a la Sierra y al cauce del río Cuerpo de Hombre.

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14 diciembre 2006

Carta Abierta a Jesús Caldera, ministro de trabajo. Sobre el proyecto de Parador Nacional de Béjar en "El Bosque"

Hispania Nostra y el Grupo Cultural "San Gil" llevan desde el 27 de Enero intentando e entrevistarse con Vd., para tratar del proyecto de Parador Nacional que personalmente promueve en "El Bosque" de Béjar. Queremos transmitirle nuestros puntos de vista y hacerle llegar un amplio dossier sobre el tema, que incluye cinco emplazamientos alternativos en la ciudad para ese Parador. Mientras que hemos podido transmitir nuestros argumentos a las otras partes implicadas (Turespaña, Ayuntamiento de Béjar y Consejería de Cultura de Castilla y León) han escuchado nuestros argumentos, con Vd. ha sido imposible hablar.

Los medios de comunicación informan estos días de que el Ayuntamiento de Béjar y la Junta de Castilla y León transferirán al Ministerio de Industria la propiedad de una parte del Prado Bajo "El Bosque", para que se construya el Parador. Hay que aclarar que, en contra de lo que interesadamente se ha dicho, esa ubicación no se decidió por los técnicos de Turespaña, como ellos mismos nos manifestaron en una entrevista el pasado mes de Abril y se recoge en el Estudio Previo del Parador y en el escrito de 13.9.06 del Secretario General Técnico de Presidencia del Gobierno, sino que fue el único terreno ofrecido por el Ayuntamiento de Béjar. Contra esa propuesta, inviable por las razones que se exponen seguidamente, se han manifestado numerosos ciudadanos e instituciones, entre los que destaca la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La transferencia de la propiedad no tiene trascendencia en lo que toca a la protección legal de El Bosque en su conjunto. Cualquiera de las porciones en que pudiera dividirse o segregarse dicha finca seguiría formando parte de una entidad catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC). Así lo establece claramente el Plan Director de "El Bosque" (PDEB), vigente desde 1.04.01, y ratifica el arqueólogo de Patrimonio de Salamanca en su informe de mayo de 2006. Esta situación legal anula las posibilidades de crear un Parador de nueva planta en cualquiera de los terrenos de "El Bosque".

Por otra parte, el Plan General de Ordenación Urbana de Béjar (PGOUB) dispensa la mayor protección para el conjunto de "El Bosque" (acorde con su condición de BIC) y asigna a las nuevas edificaciones un uso muy concreto, el ganadero, imponiendo también a unas dimensiones y tipología también precisas (edificios de una planta y no más de 400 m2, 5 metros de altura máxima, etc.). El PDEB, que es un instrumento específico de intervención, es aún más restrictivo, pues no permite nuevas edificaciones en el conjunto. Es decir, tanto las normas urbanísticas como las de naturaleza cultural- patrimonial impiden, de acuerdo con la legislación vigente, el cambio de uso de los Prados de "El Bosque" e impiden expresamente la construcción de un edificio de nueva planta para Parador en la villa renacentista.

La única posibilidad de construir un Parador en "El Bosque" consiste en modificar el PGOUB, segregar una parte y además descatalogarla, es decir, privarla de la condición de BIC. que tiene en la actualidad. Esto sólo es posible si tal descatalogación está debidamente justificada, como sucede en casos de degradación o ruina definitiva de los restos de un BIC., o la pérdida de los valores por los que fue declarado como tal.

En el caso de "El Bosque" nos hallamos justamente en el caso contrario: el nivel de conocimiento actual de esta villa de recreo, refrendado por los expertos en Jardines Históricos y ratificado en el Plan Director, demuestra el alto valor de los Prados como parte del parque venatorio de la villa desde el siglo XVI, una de sus imprescindibles partes constitutivas. Es decir, que gracias a la conservación de estas partes del conjunto (mejor dicho, del conjunto entero), todo él es hoy más valioso que en el momento de su declaración, lo que impide justificar la hipotética descatalogación de parte del mismo. Este nuevo valor del conjunto de ?El Bosque? como villa es lo que motivó la adquisición pública de la finca en febrero de 1999, argumento que obliga doblemente a las tres administraciones adquirientes (Ministerio de Cultura, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Béjar).

Dado que la única prioridad que contempla la Ley para un BIC es su conservación y transmisión en las mejores condiciones a las generaciones venideras, por encima incluso de posibles beneficios socioeconómicos inmediatos, la creación de un Parador a costa de una parte de dicho Bien nunca justificaría la descatalogación de ésta, máxime cuando existen otros emplazamientos viables para crear un gran Parador en Béjar.

¿Por qué, si hay posibilidad de que Béjar tenga un Parador Nacional ADEMÁS DE la Villa ?El Bosque?, sigue empecinado en un Parador Nacional DENTRO DE la Villa ?El Bosque?? Un conjunto de edificios que levanta 15 m sobre la cota más elevada del terreno que ocupa, no sólo no añade nada a ?El Bosque? sino que atenta contra valores que según el Plan Director deben protegerse. Así lo interpretó la Comisión Territorial de Patrimonio de Salamanca cuando el pasado mes de Mayo rechazó la propuesta que presentó Turespaña de Parador en el Prado Bajo. Recuerde los emplazamientos alternativos: Palacio Ducal, Fábrica en Santamaría, Monte Mario 1 y 2 y albergue de Llano Alto (entre otros). Nosotros defendemos una propuesta factible y sostenible: PARADOR SÍ, PERO NO AHÍ.

Le enviamos esta carta abierta, en la esperanza de que esté al tanto de lo que aparece en los medios, la lea y acuse recibo de la misma. Luego puede recibirnos/ contestarnos o no, como prefiera. Nosotros seguimos deseando poder transmitirle directamente y con detalle estos argumentos, así como discutir las razones de urgencia y oportunidad, y entregarle un dossier cuyo estudio nos parece pertinente para adoptar una decisión definitiva.

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09 junio 2006

El Parador de Béjar y la Villa Renacentista de "El Bosque"

El empeño del Ministro de Trabajo de construir un Parador Nacional en ?El Bosque? de Béjar debe tener el mayor interés electoral cuando la Junta de Castilla y León, a través de su Consejera de Cultura, y el Ayuntamiento de Béjar están dispuestos a suscribir un convenio de cesión para su utilización por Turespaña sin ningún tipo de restricción, para que la opinión pública no piense que tratan de obstaculizar ese propósito.

Hay que recordar, una vez más, que ?El Bosque? es una villa renacentista de recreo, la más valiosa de las de la Península, declarada Jardín Histórico en 1946 y protegida por las Leyes de Patrimonio Histórico Español y de Patrimonio Cultural de Castilla y León y por las Cartas y Convenios Internacionales suscritos por España sobre Patrimonio Histórico y, en particular, por la Carta de Jardines Históricos de Florencia. Pero además hay un instrumento de protección específico: El Plan Director del ?El Bosque? y su Entorno, aprobado el 1 de Marzo de 2001. El Plan Director, además de que descarta nuevas construcciones en cualquiera de las partes de ?El Bosque?, limita las intervenciones en los edificios históricos y determina que el único uso de los prados es el ganadero tradicional (categoría en la que no caben los Paradores ni sus usuarios).
Durante los casi tres años que la propuesta de Parador de Béjar lleva circulando, se han levantado voces sensatas para que se ubique en otro lugar. En un amplio informe sobre el tema elaborado por el Grupo ?San Gil? el pasado Marzo, se proponen hasta cinco emplazamientos alternativos. La principal razón en defensa de cualquiera de ellos es que así Béjar contaría con un Parador y ADEMÁS tendría una villa renacentista para disfrute ciudadano, sin ninguna limitación derivada de las necesidades de los clientes acomodados.Los medios recogen ahora palabras de los políticos que aseguran que los técnicos de Turespaña habían elegido ?El Bosque? para emplazamiento del Parador. Nada más lejos de la realidad. En la entrevista mantenida el pasado 8 de Marzo por representantes de Hispania Nostra y del Grupo ?San Gil? con responsables de Turespaña, estos aseguraron que el Ayuntamiento de Béjar sólo había ofrecido una parcela de dos hectáreas en el Prado Bajo. Así se hace constar en el Estudio Previo del Parador de Turismo de Béjar que elaboraron (en la versión inicial del mes de Abril y en la corregida del mes de Julio). También se manifiesta en los mismos términos el Secretario General Técnico de Presidencia del Gobierno, en escrito al Grupo ?San Gil? de 13 de Septiembre. Las manifestaciones en sentido contrario del Secretario General de Turismo, en carta al Alcalde de Béjar de 28 de Julio pasado, o del ministro de Trabajo, en escrito de 29 de Agosto ampliamente difundido, no se ajustan, pues, a la realidad. Los hechos son como son y si se presentan de otra manera se está tratando de engañar o de confundir a la ciudadanía, siguiendo la táctica de decir según qué cosas dependiendo del momento y del lugar.

En algún medio se publica que sólo el Grupo ?San Gil? se opone al Parador en ?El Bosque?. Eso tampoco es cierto. Hay un buen número de bejaranos que han manifestado su opinión de que el palacio Ducal sería el mejor emplazamiento para el Parador. Sin salir de la ciudad, una institución cultural como el Centro de Estudios Bejaranos y un partido político, Izquierda Unida, han defendido, entre otros, que el Parador de Béjar se ubique en otro lugar que no sea ?El Bosque?. Además del Grupo ?San Gil? e Hispania Nostra, que llevan muchos años en la defensa integral de ?El Bosque?, ICOMOS ha rechazado los usos no acordes con el valor monumental del BIC y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tomó acuerdo en sesión de 23.1.06, en contra de que el Parador se emplazase allí. Y otros muchos ciudadanos, asociaciones e instituciones. Pero las Administraciones Públicas también se han manifestado en contra, como consta en el expediente de construcción de un Parador Nacional en ?El Bosque? de Béjar. El informe del Arqueólogo Territorial de Patrimonio de Salamanca, del pasado mes de Mayo, así como la Comisión Territorial de Patrimonio, en sesión de 31 de Mayo, rechazan el proyecto de construcción de Parador presentado por Turespaña.

Si, pese a todo ello, el ministro de Trabajo manifiesta que el Prado Bajo no tiene ningún tipo de protección, es evidente que trata de confundir o que carece del conocimiento necesario para impulsar cualquier propuesta de uso de ?El Bosque?. Si en el despropósito le sigue la Consejera de Cultura, entonces hay que pensar que el asunto es todavía más grave e injustificable: se trata de utilizar un BIC. y la promesa de un Parador como moneda de cambio de cara a las próximas convocatorias electorales.

El error inicial de ubicar el Parador en ?El Bosque? debe corregirse cuanto antes, en lugar de insistir en ?mantenella y no enmendalla?. Los firmantes defienden una propuesta simple y sostenible: ?PARADOR SÍ, PERO NO AHÍ?.

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16 abril 2006

Polémica por la Construcción del Parador Nacional de Béjar

El emplazamiento elegido suscita un amplio rechazo ciudadano

En los últimos meses han venido circulando en diversos medios de comunicación informaciones sobre la posible construcción de un Parador Nacional en la villa renacentista ?El Bosque? de Béjar, declarada Jardín Artístico en 1946. La presentación en Béjar de un estudio previo del Parador es por ahora el último acto de la polémica que ha suscitado dicha iniciativa, y en la que han estado especialmente activos Hispania Nostra y el Grupo Cultural ?San Gil?. Ambas asociaciones han encabezado un movimiento de defensa integral de la villa renacentista que ha encontrado apoyo en ámbitos muy diversos desde los que, sin cuestionar los beneficios que un Parador podría suponer para Béjar, rechazan su construcción en el jardín histórico ?El Bosque?.

Hace solamente unos días que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Béjar un acto de información y debate en el que estuvieron presentes representantes de asociaciones de vecinos, partidos políticos y sindicatos, asociaciones empresariales y culturales y un nutrido grupo de ciudadanos. En el acto se presentaron hasta otros seis emplazamientos alternativos al inicialmente elegido, cuyas ventajas e inconvenientes fueron ampliamente debatidos por los presentes. En el debate se apuntó que las razones de urgencia esgrimidas para justificar el Parador en ?El Bosque? no pueden prevalecer frente a argumentos de racionalidad y coherencia en el uso del patrimonio histórico. Por otra parte, la construcción del Parador en el Palacio Ducal, hoy utilizado como Instituto de Secundaria, contó con el apoyo decidido la Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor y fue preferida también por la mayoría de los ciudadanos asistentes al acto.

El pasado mes de Marzo Hispania Nostra y el Grupo Cultural ?San Gil? habían presentado un acto de similares características en la Escuela de Jardinería Castillo de Batres, de Madrid, que fue recogido por diversas agencias y medios de comunicación. También se entrevistaron con funcionarios de Turespaña para hacerles entrega de un amplio dossier sobre el asunto en el que, además de poner de manifiesto los valores propios de ?El Bosque?, se presentaban las alternativas para el emplazamiento del Parador.

Entre los opositores al Parador en ?El Bosque?, destaca la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que se manifestó contraria al proyecto por entender que ?podría ir en detrimento de la conservación del bien protegido por la Ley?. Mucho antes se había manifestado de forma parecida el Centro de Estudios Bejaranos, especialmente sensibilizado por los temas de patrimonio cultural de Béjar y comarca.

Para transmitir las propuestas alternativas a los promotores del proyecto y a los responsables del patrimonio cultural, se pidieron hace ya más de un mes entrevistas con el Ministro de Trabajo Jesús Caldera, y con la Consejera de Cultura de Castilla y León, que aún no han sido concedidas. Tras del último debate celebrado, se ha solicitado una entrevista con el Alcalde de Béjar. Aunque él ya está enterado de estas iniciativas porque un concejal del equipo de gobierno municipal participó en los debates, quiere hacérsele llegar directa y personalmente el dossier elaborado al respecto y discutir las ventajas e inconvenientes de unas y otras propuestas, con el fin de que Béjar pueda contar con un jardín histórico restaurado y puesto en valor para usos educativos y culturales, y además con un Parador que revitalice la actividad económica de la ciudad.

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27 marzo 2006

Lo que valen los Prados de "El Bosque"

El proyecto de un Parador en el Prado Bajo de ?El Bosque? (20.000 m2) supone algo más que una amenaza para el conjunto de esta villa renacentista, pues los prados, aquí, no son meros terrenos libres ni solares aptos para construir, sino que forman parte del diseño de la villa desde su origen en la primera mitad del siglo XVI. Comprendo perfectamente que a los bejaranos, acostumbrados al verde abundantísimo de sus montes y prados, esta porción de pasto les parezca algo insignificante que puede ser sacrificado ante un supuesto beneficio mayor. Pero, como tantas otras cosas de esta vida, la verdad es mucho más compleja y se hace preciso indagar, leer, documentarse para evitar juicios precipitados y, sobre todo, daños irreparables. Por favor, no opinéis sin saber. Mi intención con este artículo es bien clara: hacer ver a los lectores -y hasta algún político sensible e inteligente, si se tercia- el valor que tienen los prados de ?El Bosque? en la composición general de la villa y, por consiguiente, lo inadecuado de levantar allí un Parador o cualquier otra edificación.

1.- EL PRADO EN LOS JARDINES DESDE LA ANTIGÜEDAD AL RENACIMIENTO

Me perdonaréis que retroceda casi dos mil años hasta los tiempos de Plinio el Joven (siglo I d. C.). Nuestro Prado Bajo no es tan antiguo, desde luego, pero sí la idea que lo inspiró, común a otras villas y jardines del Renacimiento que encontraron en las Cartas de este autor latino parte de los ansiados modelos de la Antigüedad. El acaudalado Plinio poseía varias villas y en su obra aporta información sobre dos de ellas: la del Laurentium, junto al mar, y la de la Toscana, rodeada por colinas y montañas. En su detallada descripción de la segunda hace un sincero elogio del paisaje donde estaba enclavada y valora la sucesión de bosques y cultivos desde las cumbres del Apenino hasta la villa, incluyendo las viñas, los campos y los prados, que -dice- ?están llenos de flores y parecen esmaltados de gemas?. Pero los prados no sólo forman parte del paisaje exterior, sino que se encuentran también dentro del vasto recinto de la villa, no lejos de los espacios arquitectónicos y ajardinados del xisto: ?No menos digno de verse desde el xisto, además de las cosas ya vistas por razón del artificio, es el prado, por su gracia innata?; y también junto al jardín del hipódromo: ?En un sitio aparece un pequeño prado, en otro, el boj modela miles de figuras?.

Así pues, el valor del prado en la composición de la villa tiene claros antecedentes en la cultura romana, inspiradora de la del Renacimiento a través de tratadistas como Leon Battista Alberti, Filarete o Francesco di Giorgio. Precisamente Alberti propugna la presencia del prado dentro de la villa en varios pasajes de sus obras, en particular De Re Aedificatoria (redactado antes de 1452), cuando se ocupa de las condiciones que han de tener las casas de campo, con una influencia constatada en villas mediceas como las de Fiésole (1455-1461) y Poggio a Caiano (1485-1545), entre otras.

El ejemplo más evidente de recuperación de la villa antigua (por las referencias directas a la obra de Plinio, además) es la inacabada Villa Madama en el Monte Mario de Roma, obra de Rafael Sanzio, Antonio da Sangallo el Joven y Giulio Romano (1516-1527) donde se combina por primera vez la implantación de la villa en un entorno natural (la casa se sitúa entre el bosque y los prados), la unificación axial de las terrazas (aunque en conjuntos diversos) y las vistas panorámicas, generando nuevas secuelas arquitectónicas tras el paréntesis del Saco de Roma. Con muy pocas excepciones, las mejores villas italianas que se construyeron de nueva planta desde entonces (sobre todo durante la segunda mitad del siglo XVI) incorporan en su composición un denso bosque, un parque con zonas de pradera o ambos. Es el caso de la Villa Médicis en Castello (1538-1595), también rodeada de viñas, el Bosco de Bomarzo (1552-1585), la Villa Médicis de La Petraia (1568-1598) o la Villa Lante en Bagnaia (1568-1623). La Villa Médicis de Pratolino (1569-1585), integrada por un bosque de abetos, tuvo un amplio prado rectangular delante de la inmensa escultura del Apenino y su estanque; otra pradera, atravesada por el vial de acceso (arbolado, como en ?El Bosque?), se conserva todavía en la Villa Aldobrandini (1598-1621), situada en las colinas de Frascati. Y así, por centenares.

El prado, en todos los casos que cito -ya sea sometido a una figura geométrica y de pequeñas dimensiones o extenso e irregular-, queda dentro del recinto perfectamente cercado de la villa y no fue privativo de los ambientes italianos, pues también formaba parte del acompañamiento vegetal en los parques franceses y flamencos de la misma época. El testimonio de Juan Calvete de Estrella durante el ?felicísimo viaje? de Felipe II por aquellas tierras (1549) no deja lugar a dudas sobre el valor de los prados y bosques del palacio de Mariemont, situado en Marienburg, cerca de Bruselas:
?da muy buen contentamiento con los frescos jardines y claras fuentes que tiene: cercada todo de agua y de grandes y lindas arboledas, con una vista algo eminente por todas partes de muy frescas yervas y olorosas florestas, donde hay muchos venados, conejos, liebres y otras diversas caças.?

Dos paisajes del Museo del Prado, pintados por Jan Brueghel de Velours (1568-1625) y Joost de Momper, confirman esta visión a través de distintas perspectivas del vastísimo parque de Mariemont, enclavado en el bosque de Morlanwelz y comenzado hacia 1546 para la reina María de Hungría. En uno de estos cuadros se ve el palacio a lo lejos y, delante, la extensión de prados surcados por alamedas con doble hilera de árboles; el término más cercano lo ocupa un estanque rectangular con su isleta en medio y prados de siega entre bosquetes. El segundo cuadro muestra otro aspecto del mismo parque, con una colina boscosa como fondo y un prado en primer término donde la nueva dueña de Mariemont y su corte archiducal pasean entre los asustadizos ciervos. La archiduquesa no era otra que Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II e Isabel de Valois, que curiosamente había venido al mundo en un lugar muy parecido: el Bosque de Segovia (Valsaín) en 1565. Vayamos, pues, a Valsaín.

2.- EL PRADO EN LOS EJEMPLOS ESPAÑOLES

En 1552, el todavía príncipe Felipe inició su obra más personal y menos cortesana a poca distancia de Segovia, en cierto lugar a orillas del Eresma donde ya existía un pabellón de caza de la época Trastámara. Aunque el proyecto -encomendado a Luis de Vega- supuso la construcción de un palacio de respetables dimensiones y formas flamencas semejantes a las de Boussu, la intención deriva claramente del modelo suburbano de la villa. Las orgullosas torres -a excepción de la llamada ?Nueva?- cayeron hace tiempo y poco o nada queda ya de los pórticos y jardines. Sin embargo, sí se conservan los extensos terrenos de su primitivo recinto, conocidos por la documentación con los significativos nombres de ?el bosquecillo? y el ?Parque del Rey?, ambos dentro de una cerca alargada que recuerda mucho a la de ?El Bosque? de Béjar, aunque de mayor superficie. Tanto El Bosquecillo como El Parque eran zonas libres en las que alternaban el arbolado y los prados, y así se aprecia en el dibujo de Anton van Den Wyngaerde de 1562, en pleno proceso de construcción del palacio. En tales espacios se criaban ciervos y gamos (como los que hoy mismo alegran el cercano Bosque de Riofrío) que en años malos podían ser alimentados con el acopio de la ?Casa de la Hierba?, dispuesta para tal fin.

Las realizaciones suburbanas y campestres de Felipe II darían juego para otro artículo, así que bastará por ahora con que mencione sólo un par de ejemplos más. Primero: La Fresneda (1563-1576), con sus amplísimos terrenos de prados, dehesas de fresnos y bosques al pie de El Escorial. Segundo: la Casa de Campo -todavía un lujo de espacio verde para Madrid- que tuvo desde 1567 su palacete (la antigua casa de los Vargas) rodeado de jardines geométricos y un parque con cinco estanques y bosques alrededor. En estas obras convergen las influencias flamencas, francesas, inglesas e italianas recibidas durante los viajes de juventud del rey, aunque no faltan las aportaciones locales. Uno de los primeros estudiosos del jardín filipino -Francisco Íñiguez Almech (1952)- destacó la disposición gradual de sus componentes, desde las piezas arquitectónicas y los jardines de cuadros hasta los corrales y vergeles, que lindaban con las praderas sembradas de trifolio o trébol -propias del ?parque y soto?- y con el ?bosque o coto?.

3.- EL PRADO COMO LUGAR LITERARIO

Hasta aquí, las referencias tipológicas y teóricas sobre la presencia del prado en la villa a través de una secuencia histórica de ejemplos ciertamente apresurada e incompleta. Pero también se trata de un lugar literario, un elemento simbólico de raíz tardomedieval que se retoma desde la nueva sensibilidad renacentista, abierta al universo sensorial y al goce de la Naturaleza. Así, el ?prado-esmaltado-de-flores? que ya aparecía en las Cartas de Plinio resurge en la obra de Bocaccio (mediados del siglo XIV), pero también las descripciones arcádicas de Virgilo por mediación de Sannazaro, y está presente en la poesía española desde Garcilaso en adelante: Hurtado de Mendoza, Gómez de Tapia, Cervantes o, entre tantos otros, Cristóbal de Mesa, que no se inspira en motivos bucólicos imaginarios, sino en los encantos de ?El Bosque? mismo.

4.- LOS PRADOS DE ?EL BOSQUE?

De todo lo dicho antes se deduce que los prados de ?El Bosque? constituyen, precisamente, el parque de esta villa. Por la documentación conocida sabemos que la propiedad estuvo en manos del fundador del linaje Estúñiga en Béjar, Diego López (1396-1417), quien ?lo tuvo, aunque más reducido, para diversión y caza?. Algunos años antes de 1555 -pero muy probablemente antes de 1540- aquel primer coto cinegético fue ampliado por Teresa de Zúñiga (1531-1565) a costa de terrazgos y bienes concejiles: por el Sur, con el ?Quarto Alto de la Dehesa del Rebollar? (todo Montemario hasta el Prado Domingo) y por el Oeste, con una parte del ?Prado San Juaniego? (también llamado ?La Justa?), destinado al pasto de las caballerías y con privilegio de riego. El pleito promovido por los bejaranos contra la Casa ducal, iniciado en 1555, aporta nuevos datos sobre la extensión de la villa: la apropiación de la parte Sur sólo se le consintió en vida a la duquesa y no pudo vincularla al mayorazgo, pero la parte del Prado San Juaniego que se había anexionado quedó definitivamente incorporada a la propiedad junto con su generoso régimen de regadío (al que se había añadido el desvío de la Garganta del Oso, otro de los motivos del pleito). En este Prado San Juaniego tenía Teresa de Zúñiga sus ?muchos gamos e ciervos? y no es otro que el Prado Bajo, atravesado por la alameda (elemento de ordenación axial de primer orden) y repartido en sus dos zonas, llamadas Prado Bajo del Monte y Prado Bajo de la Solana (esta última plantada de nogales y morales en el siglo XVIII). La villa dispone de otras superficies de prado: el Prado Chiquero, en una terraza paralela a las Caballerizas, y el Prado Alto, más extenso desde el siglo XVIII, cuando consta que fueron desmanteladas las ?huertas de arriba? y sus ?calles de celosía?, de las que se conservan restos muy evidentes. En esta misma época, el duque Juan Manuel II introdujo ?corzos y corzas? y unas curiosas ?vaquitas de flandes? (antecedente del uso ganadero que ha perdurado hasta hace pocos años), además de especies cinegéticas como el faisán.

La cerca perimetral que hoy sigue delimitando la superficie de la villa fue completada poco después de la muerte de Teresa de Zúñiga, hacia 1568, por iniciativa su hijo Francisco y fija de forma definitiva los límites de ?El Bosque? como villa del Renacimiento dotada de bosque, parque, huertas, jardines y obras de arquitectura, partes de un todo que no puede desmembrarse en tanto obra de arte sin que su unidad resulte gravemente mutilada. Que ?El Bosque? era percibido así por quienes lo disfrutaron en su mejor momento es algo que resulta meridianamente claro en la conocida descripción de 1685, debida al presbítero Tomás de Lemos:
?Es El Bosque un sitio al oriente de Béjar que junta las circunstancias más diferentes, porque tiene la amenidad del valle, el piso de prado, lo inculto del monte, alamedas, huertas, jardines y la vista de la sierra siempre nevada.?

5.- OTRA VEZ AL MUSEO DEL PRADO. CONCLUSIÓN

De los prados de ?El Bosque? damos otro salto hasta El Prado de Madrid. El actual Museo del Prado recibe su nombre del antiguo prado comunal de la villa que fue transformado como paseo público en el Siglo de Oro según un tipo de ajardinamiento de feliz secuela: el Salón del Prado, formado por largas calles arboladas con fuentes en sus extremos como todavía hoy -aunque muy reformado- puede disfrutarse frente a la Puerta de Velázquez. Pero hoy no me interesa ese célebre paseo, sino uno de los mejores cuadros que alberga nuestra primera pinacoteca, y de este mismo autor: Las Meninas, cuya condición de obra de arte nadie pondrá en duda. Hagamos una sencilla comparación entre este cuadro y ?El Bosque?. Ambas obras disponen de un elemento delimitador (el marco en una, la cerca de piedra en otra) que permite distinguir con absoluta claridad la obra de arte de lo que no lo es; ambas contienen formas diversas en composición armónica (líneas y manchas de color en una, bosque, prados, huertas, jardines y arquitecturas en otra); en ambas su creador ha establecido áreas de mayor concentración compositiva (figuras o personajes retratados en una, jardines y arquitecturas en otra) junto a otras áreas más ?relajadas? (fondos oscuros en una, verdes prados en otra), equiparables, según Consuelo Martínez-Correcher, a los imprescindibles silencios de una composición musical. ¿Alguien en su sano juicio se atrevería a recortar los fondos de Las Meninas para pegar -pongamos por caso- propaganda electoral, a sustituir parte del cuadro por otra cosa? Pues eso mismo representa el Parador en la villa ?El Bosque?: la amputación de la obra para un fin impropio que puede acomodarse con mayores ventajas en otros edificios o terrenos de la ciudad.

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