15 mayo 2006

DE ARCHIVOS Y EXPOLIOS VARIOS: Los árboles que no dejan ver el bosque

El Centro de Estudios Mirobrigenses (CEM), al que desde aquí quiero felicitar por sus éxitos editoriales, ha publicado hace unos meses el número 1 de la revista que lleva su nombre. En ella figura un interesantísimo artículo de la conocida musicóloga y folklorista Pilar Magadán Chao, mujer de larga trayectoria en el campo de la investigación musical salmantina y de reconocido prestigio internacional. El artículo versa sobre el archivo musical de Dámaso Ledesma, una figura clave para el conocimiento y la conservación del acervo musical de nuestra provincia, y muy especialmente de la comarca de Ciudad Rodrigo, lugar donde nació. No podemos olvidar que su Folk-lore ó Cancionero salmantino fue publicado en 1907, siendo uno de los pioneros de la recopilación de canciones tradicionales en nuestro país.

En dicho artículo, la autora narra pormenorizadamente, y aportando todo tipo de documentación, la historia reciente del archivo musical de don Dámaso, en manos de sus herederos en las fechas que nos ocupan.

En febrero de 1999, el ayuntamiento de Ciudad Rodrigo se dirigió a ella y al propio CEM solicitando su colaboración para la catalogación e inventariado de dicho archivo, con vistas a solicitar una subvención para su adquisición. Tanto el CEM como Pilar Magadán recibieron el encargo con júbilo, y pusieron manos a la obra de forma absolutamente desinteresada.
Una vez realizado el trabajo, y constatada la importancia del mismo, en octubre de ese mismo año el CEM consideró ?razonable la cantidad de DIEZ MILLONES DE PESETAS? que solicitaban los herederos por la totalidad de los fondos existentes. Éstos consistían, entre otras cosas, en seis carpetas de distinto grosor ?repletas de manuscritos inéditos? del autor, seis cajas de libros con obras de Juan del Enzina, Cabezón, Victoria, Bach y otros -en interesantísimas ediciones-, y ?primorosas copias? manuscritas de obras de diversos autores, entre ellos el bejarano José Lidón.

Pasó el tiempo sin que el ayuntamiento mirobrigense diera información sobre el asunto, y en diciembre de 2001 ¡Oh sorpresa! la autora recibe una llamada de la Biblioteca Nacional en que le informan que un librero de viejo ?les ofrecía partituras y libros muy interesantes que creían pertenecientes a D. Dámaso Ledesma? al módico precio de ¡CIENTO CINCUENTA MILLONES DE PESETAS (901.518 euros)! Con el agravante de que anteriormente habían comprado al mismo librero unos manuscritos procedentes del mismo archivo.

¿Cómo es posible que la corporación mirobrigense no fuese capaz de allegar una cantidad tan modesta como diez millones de pesetas para adquirir algo tan valioso e importante para su ciudad como el susodicho archivo? ¿Dónde queda el interés por la integridad de los archivos, por la conservación de los mismos en su lugar de origen y por la defensa del patrimonio regional y local?

Esto es sólo un ejemplo, narrado con todo tipo de detalles, del verdadero ?EXPOLIO? patrimonial que estamos sufriendo los salmantinos en los últimos tiempos, con la complicidad en muchos casos de nuestras autoridades, que miran para otro lado (cuando no son parte implicada directamente en algunos procesos) ante la pérdida, destrucción o desaparición de elementos únicos e insustituibles del patrimonio común. Y como muestras recientísimas en Béjar, el derribo de las casas de Barrionuevo por el propio Ayuntamiento, o el de la chimenea de Talleres Cejuela, este último realizado con nocturnidad y alevosía.

¿Hasta cuando vamos a seguir soportando pasivamente la actitud ?rayana a veces en la demagogia- de algunos políticos y la destrucción sistemática de nuestras señas de identidad?
Dolores González Canalejo